El Manifiesto Magnus · 2026

Una vejez digna
no se hereda. Se construye.

Lo que estamos construyendo, por qué importa, y para quién es.

1

El silencio cómodo de una sociedad que envejece.

En Chile, muchas personas mayores tienen una casa de mucho valor y una pensión que no alcanza. Para muchas, casi todo lo que ahorraron en la vida está en esas paredes.

Este es el silencio cómodo: "todo bien, papá tiene su casa". Pero papá tampoco puede comer la casa. No puede pagar al kinesiólogo con metros cuadrados. No puede ir a ver a sus nietos en Madrid con escrituras en una caja fuerte.

El sistema chileno tiene una respuesta para casi todo. Para esto, no.

A los 75 años, un crédito largo es difícil de conseguir, y endeudarse a esa edad rara vez conviene. La AFP es lo que es. La hipoteca revertida lleva años en discusión y sigue sin llegar. Y vender la casa para arrendar significa romper la red social de toda una vida — los amigos del barrio, el almacén de la esquina, el camino a la iglesia.

"No hay nada heroico en pasar los 75 contando los pesos. Hay algo terriblemente injusto en pasarlos sentado encima de UF 12.000 que el sistema no te deja tocar."

2

Lo que otros países ya resolvieron.

En Estados Unidos, la hipoteca revertida (HECM) lleva más de 30 años funcionando. En Reino Unido, el "equity release" es un mercado establecido. En España, la "hipoteca inversa" está regulada por ley desde 2007. En Francia, el "viager" es una práctica centenaria: vendes tu casa, sigues viviendo en ella y el comprador te paga mientras vivas.

Magnus llega tarde a una conversación que el resto del mundo lleva décadas teniendo. Pero llega con una ventaja: aprendimos del proceso.

No copiamos el modelo de la deuda que crece con intereses hasta el fallecimiento, y que la familia tiene que pagar si quiere quedarse con la casa. Nos quedamos con la idea más antigua y más simple, el viager, y le cambiamos lo que no funcionaba.

En el viager tradicional, el comprador es una persona. Dependes de que esa persona pueda seguir pagándote por muchos años y, si falleces pronto, los pagos normalmente terminan ahí.

En Magnus, en vez de un particular, compra una sociedad de propiedad de un fondo de inversión. Te paga en UF, de por vida. Si falleces antes de 7 años, tu familia recibe los pagos que falten hasta completarlos. El fondo paga las contribuciones, los seguros y la mantención de la casa. Y cuando termina el usufructo, tu familia tiene la primera opción para comprarla.

Tomamos el viager y lo hicimos institucional. Una idea probada, hecha para Chile.

3

El nombre de la cosa.

Magnus es vender tu casa y seguir viviendo en ella de por vida. En palabras simples:

Le vendes tu casa a una sociedad de propiedad de Magnus FIP Vitalicio, un fondo de inversión privado regido por la Ley 20.712 y su reglamento interno. Te quedas con el derecho a vivir en ella toda tu vida, inscrito a tu nombre en el Conservador. Y el precio se te paga en cuotas mensuales en UF, mientras vivas, sin pie. En lenguaje legal: vendes la nuda propiedad y conservas el usufructo vitalicio.

No es deuda. Es venta.
No es arriendo. Es usufructo vitalicio.
No es seguro. Es contrato.
No es promesa. Es escritura inscrita en el Conservador.

Tu nombre sigue en la guía. Tus llaves siguen en tu llavero. Tu domicilio sigue siendo el mismo. Lo que cambia es que tu casa se transforma en un pago mensual de por vida, y que las contribuciones, los seguros y la mantención pasan a ser del fondo.

"La casa no es solo metros cuadrados. Es 40 años de domingos, de fotos en el living, de plantas en el patio. Magnus existe para que no tengas que elegir entre tu memoria y tu futuro."

4

"¿No serán el enemigo de los herederos?"

Es la objeción que más nos hacen. Y la queremos responder de frente, sin esquivarla.

La verdad simple: con Magnus, la casa deja de ser parte de la herencia. Tus hijos van a heredar menos que si conservaras la casa hasta el final. No te vamos a decir otra cosa.

Lo que hicimos fue proteger a la familia donde más importa. Si falleces antes de 7 años, tu familia recibe los pagos que falten hasta completar 84. Lo que no gastes de tus pagos es parte de tu herencia, en dinero y sin una casa que dividir entre hermanos. Y cuando termina el usufructo, tu familia tiene la primera opción para comprar la casa antes de que se ofrezca a terceros, en las condiciones que fija el contrato.

Si tus padres pueden sostenerse sin tocar el patrimonio, Magnus probablemente no es el camino. Pero si están sacrificando calidad de vida para "no tocar la casa de los hijos", merece una conversación familiar honesta.

5

Tres no-negociables de la casa.

Primer no-negociable: dignidad financiera. Ningún producto Magnus depende de la desesperación del cliente. Nuestra comisión de originación (2% + IVA) la paga el fondo: no se descuenta de lo que recibes. La administración, 2,38 UF al mes, se descuenta de tu pago, y siempre te mostramos el pago neto. Los demás costos de la operación (notaría, Conservador, tasación) van detallados en la oferta escrita, antes de firmar.

Segundo no-negociable: la familia queda protegida. Siete años de pagos garantizados y la primera opción para comprar la casa. Por eso te pedimos involucrar a tu familia desde la primera conversación, y tenemos un Protocolo para Herederos que acompaña a la familia paso a paso cuando fallece el titular.

Tercer no-negociable: transparencia, no opacidad. El comprador es una sociedad de propiedad de un fondo de inversión privado regido por la Ley 20.712. Los fondos de inversión privados no son fiscalizados por la CMF, y preferimos decírtelo nosotros. La estructura está en revisión legal, y los contratos tipo se envían a tu abogado una vez aprobados. Si Magnus Chile SpA desapareciera mañana, tu derecho a vivir en tu casa sigue inscrito a tu nombre en el Conservador.

6

El patrimonio que nadie había mirado.

Son casas pagadas con 20 o 30 años de dividendo. Sus dueños tienen "el activo", pero no un ingreso que alcance, y casi nadie les ofrece una forma de usarlo sin mudarse.

Para un particular, comprar en viager es apostar por una sola vida. Un fondo con muchas viviendas reparte ese riesgo entre muchos contratos, y por eso puede comprometerse a pagarte mientras vivas, aunque llegues a los 100 años o más.

Ese es el cambio de verdad: el riesgo de vivir mucho deja de ser tuyo. Es del fondo.

7

Para quién NO es Magnus.

Honestidad de la casa: Magnus no es para todos.

No es para personas menores de 75 años. Antes de esa edad, el pago tendría que repartirse en muchos más años y sería bajo; suele haber mejores alternativas.

Por ahora, tampoco llegamos a todos los casos: trabajamos con personas dueñas de su vivienda en el sector oriente de Santiago (Providencia, Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Ñuñoa), y con un solo titular por vivienda. Si tu caso es distinto, escríbenos.

No es para quien tiene pensión cómoda y patrimonio líquido suficiente. Si las pensiones alcanzan, no hay razón para tocar la casa.

Si tu única preocupación es dejar la casa intacta a tus hijos a costa de tu calidad de vida, Magnus no es el camino — pero conversémoslo en familia antes de descartarlo. Muchas veces los hijos prefieren ver a sus padres viviendo bien que recibir una casa intacta más adelante.

No es para quien firma sin leer. Te enviamos los contratos y la oferta escrita con anticipación, para que los leas con calma, en familia. Insistimos en que tu abogado los revise antes de firmar.

8

La promesa que se sostiene en el tiempo.

Vendiste tu casa a cambio de un pago que dura toda tu vida. Quien firma contigo hoy tiene que seguir pagándote aunque vivas hasta los 100 años o más.

Por eso quien compra no es una persona ni la empresa que te atiende, sino una sociedad de propiedad de Magnus FIP Vitalicio. Por eso Magnus Chile SpA y el fondo son entidades separadas, con patrimonios separados. Por eso el modelo del fondo contempla una reserva equivalente a 3 años de cuotas, prendada a favor de quienes venden; las garantías exactas, y lo que puedes hacer si el fondo dejara de pagar, se definen en el contrato, y las revisa tu abogado. Y por eso tu derecho a vivir en tu casa queda inscrito a tu nombre en el Conservador.

Construimos Magnus para durar lo que dure tu vida, no para la próxima ronda. No prometemos lo que no podemos sostener.

Magnus es la respuesta seria a una pregunta seria.

"No estamos vendiendo casas. Estamos comprando años de tranquilidad para personas que dieron 40 años de pago de dividendo a una sociedad que les pagó con una pensión insuficiente."

Si esto resuena, el próximo paso es simple.

30 segundos en la calculadora. Sin dato personal. Sin compromiso. Solo edad, sexo y valor de tu propiedad.

El equipo Magnus Magnus Chile SpA · Santiago, octubre de 2026